Eduardo Pío Ruiz Villasuso nació un 3 de septiembre de 1910, en Río Tercero, provincia de Córdoba, aunque se crió en Mendoza. Se graduó con el título de Doctor en Medicina en la Universidad de Buenos Aires el 20 de septiembre de 1940 (siendo su especialidad la de Médico Cirujano).

Eduardo Pío Ruiz Villasuso
Comenzó a ejercer la profesión en la localidad de Quitilipi, en la provincia del Chaco, que por aquellos tiempos, observaba rango de Territorio Nacional y era conocido como “Provincia Presidente Perón”.
Producido el Movimiento Revolucionario del 4 de junio de 1943, fue designado Comisionado Municipal de Quitilipi. Durante el primer gobierno del General Juan Domingo Perón, Ruiz Villasuso fue convocado por el Dr. Ramón Carrillo, quien comandaba el Ministerio de Salud Pública de la Nación. El histórico ministro peronista nombraría al Dr. Eduardo Pío Ruiz Villasuso en diversos cargos, entre ellos: Inspector General de Salud, Director de Delegaciones Federales, Director Federal de Hospitales y, por último, Director General de Sanidad del Nordeste. Al ocupar este puesto, caían bajo su gestión el cuidado de la salud en las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones. Una vez provincializado el Chaco, disputó la candidatura a Gobernador para el entonces nuevo distrito y -debido a una cuestión relativa a su domicilio legal- el General Perón determinó que fuera Felipe Gallardo el candidato, al tiempo que Ruiz Villasuso lo sería a primer Senador Nacional por la provincia.
El Dr. Ruiz Villasuso ocuparía la banca de Senador de la Nación desde 1953 hasta 1955, año en que fuera puesto en prisión bajo el cargo de Traición a la Patria, junto con un sinnúmero de Compañeros Peronistas. Su encarcelamiento se extendió por dos largos años, dando inicio en la Penitenciaría de Las Heras, para ser trasladado a otros presidios a posteriori.
Extracto del libro del histórico del Peronismo chaqueño Adam Pedrini, que llevaba el título de “El Peronismo que yo viví”, publicado en 1995:
[(...) Afirmaron que tenían al candidato ideal por ser un hombre del interior, perteneciente al pueblo de General San Martín (ex El Zapallar) y pertenecía al gremio de los trabajadores agrarios, del cual era fundador. Tenía 38 años, era oriundo de la provincia de Santa Fe, y había sido -antes de la Revolución de 1943- hombre seguidor de Hipólito Yirigoyen. Su nombre: Felipe Gallardo. Habló Perón: "Bueno, juntemos a los candidatos propuestos, Gallardo gobernador, Bittel vicegobernador, y el Dr. Ruiz Villasuso, primer senador nacional, y como senadora, la señora Carmen Casco de Aguer".]

En compañía del Comandante Domínguez de Aviación Sanitaria de Salud Pública, en 1947. Detrás, uno de los aviones sanitarios utilizados
Entre los íntimos amigos de Ruiz Villasuso se contaban en su momento el ex diputado nacional Adam Pedrini y a Deolindo Felipe Bittel, ex senador nacional por el Chaco y quien fuera dos veces gobernador de su provincia. También es obligado remitirse a la entrañable amistad que supo compartir con los Doctores Santiago Carrillo -hermano de Ramón y a quien los cercanos se referían cariñosamente como ”El Tata”-, Fernando Andrés, Lorenzo Amezúa y Mario Crocco.
Fue por demás prolífica la tarea del Dr. Eduardo Ruiz Villasuso como funcionario sanitario. Bajo su gestión, se habilitaron en territorio chaqueño, el Hospital Regional de Saenz Peña, el Hospital de Quitilipi, los puestos sanitarios de Taco Pozo, Castelli, Villa Berthet, Charata, Basail y Pampa del Infierno.
En la provincia del Neuquén, se inauguraron el Hospital de Chos Malal, los puestos sanitarios de Lonco Pué, Cutralcó, Picún Leufú, Buta Ranquil, Angostura y Colonia Centenario. En La Pampa, se habilitaron el Hospital de Doblas y Quemú Quemú, los puestos sanitarios de Villa Mirasol, La Maruja, Puesto Luiggi, Castex, Victorica, Telén, Catriló y Rolón. En la provincia de Formosa, el Hospital de Clorinda y el Hospital Ibarreta.
En Santa Fe, el Hospital Regional de Vera y la sala de maternidad en el Hospital de Rafaela. En Entre Ríos, se inauguraron los hospitales de Villaguay y Diamante. En Salta, el Hospital Regional de Tartagal y Colalao, los puestos sanitarios de Metán, Embarcación y Rosario de la Frontera. En Misiones, el Hospital Regional de Puerto Iguazú, el Hospital de Oberá y los puestos sanitarios de Puerto Rico, Cerro Azul, Santa Ana, Alba Pose y Campo Viera.
En Río Negro, los hospitales de Maquinchao, Ingeniero Jacobacci y Villa Regina; los puestos sanitarios de Valcheta, Comallo, Ingeniero Huergo, Cipoletti y Choele Choel. En Santiago del Estero, los puestos sanitarios de Pintos y Ojo de Agua. En Catamarca, el Hospital de Andalgalá, y los puestos sanitarios de Belén y La Merced.
En Ushuahia, se habilitó el Hospital de Río Grande. Y, en la provincia de Buenos Aires, el Hospital Regional de San Vicente.
Adam Pedrini recuerda al Dr. Eduardo Pío Ruiz Villasuso en otra cita de su trabajo “El Peronismo que yo viví”, en los pasajes donde hace referencia a los hombres del Peronismo que le obsequiaran los más gratos recuerdos:

Ingresando a la Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco para asistir al discurso del Gobernador
[Por último, el Dr. Eduardo Pío Ruiz Villasuso, excelente médico cirujano, discípulo del Profesor José Arce y su ayudante en las operaciones de neurocirugía. El doctor Ramón Carrillo, ese morocho santiagueño, cirujano, que hasta hoy no ha sido superado en su gestión como Ministro de Salud Pública de la Nación (pues en su acción ministerial consiguió realizar una verdadera revolución en el caduco sistema sanitario argentino), fue convocado por Perón para hacerse cargo del Ministerio de Salud Pública después de las elecciones del 24 de febrero de 1946. Entonces llamó a Ruiz Villasuso, quien también dejó la profesión para ejercer el cargo de Director Nacional de Sanidad del Nordeste.
La tarea de Ruiz Villasuso fue francamente loable. Fue un funcionario dedicado con pasión a su trabajo. Por naturaleza, era un incansable, que en forma permanente recorría las cuatro provincias, cayendo a cualquier hora, en cualquier servicio u hospital para ver cómo estaban la higiene, el stock de medicamentos, la comida que se servía a los enfermos internados, la atención que se les daba a los pacientes de los consultorios externos.
Recién recibido, ejerció la profesión en Quitilipi y se trasladó luego a Buenos Aires, llamado por el Doctor Carrillo, como dijimos. A pesar del tiempo transcurrido, todavía veo la imagen de Eduardo encabezando la marcha de los 150 camiones que, a la nochecita de mediados de agosto de 1952, entró por la calle 12 -la calle principal de Presidencia Roque Saenz Peña- trasladando todos los elementos para montar el nuevo Hospital Regional 4 de Junio, cuyo edificio hacía unas semanas había sido terminado. Viendo tremendo despliegue de eficiencia, nosotros, los peronistas, sentíamos un orgullo difícil de disimular. Su hermano, el Dr. José Oscar Ruiz, también médico y excelente cirujano, ejerció su profesión en Presidencia Roque Saenz Peña] .

Con el Dr. Ramón Carrillo y otros colegas
Otros cargos que oportunamente desempeñó Ruiz Villasuso fueron:
En la Capital Federal: Delegado del Gobierno de la Provincia del Chaco (gestión Bittel) en la sede de la Casa del Chaco; Coordinador General del Ministerio de Salud Pública de la Nación (durante la gestión del Dr. Domingo Liotta); Interventor de la Dirección Nacional de Asistencia Social -sita en Avenida de Mayo 869-; Subsecretario de Salud Pública y Acción Sanitaria de la Municipalidad de Buenos Aires (durante la gestión del en su momento Intendente, el ex General de División José Embrioni), de 1974 a 1976.
Eduardo Pío Ruiz Villasuso falleció en la localidad de La Falda, provincia de Córdoba, el 26 de junio de 2000. Pedrini relata, en su libro, lo siguiente:
Su esposa Evelia (“Mimí”), en una carta fechada en Buenos Aires el 19 de julio, me cuenta de su fallecimiento, noticia que me puso muy triste porque para mí, “cuando un amigo se va”, con él se va algo de mí mismo.
El propio Adam Pedrini supo compartir el contenido de la última carta recibida de su amigo: “Entiendo que he entrado en la recta final, en viaje al más allá; por ello, ruego suerte y felicidad a mi querido hijo Matías. Que sea un hombre de bien. El recuerdo para mi otro hijo Eduardo, que se fue, y que Dios lo tenga en su Santa Gloria, y por último, para mi querida mujer, Evelia: gracias, muchas gracias por la felicidad que me ha brindado durante los años en que vivimos juntos”.
Reflexiona Pedrini, su amigo del alma, al respecto del deceso de Ruiz Villasuso: “Se ha ido un amigo entrañable y leal. Sólo puedo decir que sería justo que su lápida dijera: Simplemente, el reposo de un guerrero“.
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